Esta noche abriré los ojos, y lloverán estrellas sobre nuestras cabezas, y no existiremos más que tú y yo, y aquel tiempo invisible que se va gastando por segundos.
Habrán miles de estrellas, y sonreiremos al verlas reír, jugar, brillar con lluz propia.
Pero de todas las estrellas que halla, la más hermosa, la más mía, la más luminosa y de verdad, serás tú.

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