Sabía a silencio cada te quiero, que salió de tu boca mientras te quería de verdad, ahora solo saben amargos tus silencios, ahora solo saben a soledad. Y mientras nos balanceamos entre la vida y la muerte, tú me prometes que no te marcharás, no tienes en cuenta que yo igual quiero desaparecer de esta ciudad, y perderme para siempre en ningún sitio, dónde nadie pueda volver a hacerme daño jamás. Sabía a nostalgia pura, toda esa ingenuidad, que perdí en tus manos; toda esa ternura, que olvidé en tus labios; y todos esos besos que se quedaron anclados en aquel amanecer. Y te pregunté si me querías, pero tú nunca supiste hablar de amor, y las ilusiones se fueron rompiendo mientras los besos jugaban a ser, lejos de parecer, lejos de intentar aparentar. Y yo quise huir de esta vida en la que nunca aprendes cuándo tienes que amar.
Ahora sabe a locura el dolor ajeno, sabe a estupidez tu salvación, ahora no tienen sabor tus palabras, no me arden dentro del corazón. Ahora nadie puede decirme que te quise, ahora nadie puede hablar de un sentimiento hermoso, ahora nadie puede decir quien fuiste, ni que aquel amor fue corrosivo y doloroso...Mañana nadie se acordará de nosotros, ni siquiera tú que seguirás como siempre, sonriendo cada persona que te diga que si. Mañana nadie se acordará de lo que vivimos, de todo lo que fuimos, de las cosas que sentimos. Ni siquiera el mar que nos vio ser. Ni siquiera el viento que jugó con nosotros a volver. Ni siquiera tú, ni yo tampoco lo haré...
PAULEE
No hay comentarios:
Publicar un comentario