Ellos mienten, ellos hablan y mienten, ellos lloran y mienten, ellos juegan y mienten, ellos aman y mienten, ellos ríen y mienten.
Ellos son solo un espejo de esta triste sociedad.
Y te sientas a esperar que vuelva otra vida, como crees que pasará. Esperas que algo suceda, que algo derrumbe las murallas que la rabia, la ira, la tristeza, la melancolía, y la misma verdad, construyeron con tus lágrimas, las que sabes perfectamente que son tuyas. Esperas que alguien te levante del suelo, te ayude a hablar de aquellas tardes perdidas y te diga que todo ha pasado, mintiendo con la certeza que el silencio calmó. Esperas a que probablemente todo siga su curso.
Aquella historia que habíamos construído se derrumbaba cual castillo bombardeado por aquello en lo que quisiste creer, y acabaste por negar. Y fue, entonces, a mí, a quién le tocó luchar por los dos, por que tú no hiciste nada.