Vistas de página en total

lunes, 27 de febrero de 2012

pero no te encuentro.

He intentado buscar cada beso que tu me diste
En otros labios que rompí de amor, 
He intentado buscar quien fuiste
En otros ojos, sin hallar tu calor. 

He intentado volver a tenerte
Con el rostro de otra presencia,
Pero solo siento perderte
En cada hilo de mi ausencia.

He besado tantos otros labios similares
A los tuyos, amor mío,
Pero solo he encontrado finales dispares
Junto a un triste escalofrío.

Y en cada intento sucio y fallido
De amar a otro corazón,
Me he vuelto a topar con lo vivido
Con esa dulce ilusión.

Te he vuelto a buscar a donde nos quisimos
A donde me amaste con locura,
He vuelto a buscarte en lo que fuimos,
Pero tu ausencia, flota hoy triste y dura. 

Y en cada recaída y cuenta para atrás
He vuelto a buscar tu consuelo
Otra pobre alma cae tras un quizás,
Y tu amor, está frío como el hielo.

Supongo que seguiré vagando por las noches
Frías de este triste mundo
Se acabarán los intentos y reproches,
Cada uno, en su justo segundo.

Y yo seguiré dueña de un camino sin piedad,
Buscando algún calor igual al tuyo, ileso,
Seguiré presa de tu triste realidad,
Paso a paso, beso a beso. 
PAULEE.

martes, 21 de febrero de 2012

lovesomeone

Mientras rompes el silencio con tus palabras rudas, yo sueño que todo eso es verdad, que realmente me quieres, por encima del interés en mi cariño físico, por encima de lo que puedo darte sobre la cama y no día a día. Mientras me dices que me quieres, yo hago el esfuerzo de todos los días por creerte, por imaginar que eres diferente a los demás. Mientras me hablas de un adiós hago como que no lo oigo, pero tú subes la voz y me derrumbas, tú subes la voz y desvanezco, tú subes la voz y yo, yo me olvido de hablar para rendirme a tus palabras culpables. Mientas me dices que te irás, te pido que me abraces, pero tú ya gastaste todo lo que tenías, tú calor ya no será más mío, y mi habitación se vuelve y volverá más fría por momentos. Mientras intentas que imagine que eres un caballero, subido a tu caballo de cristal, me miras, me hielo, me callo y temo que desaparezcas mañana, cuando el sol rompa la noche y el sexo sin control quede muy atrás, horas y horas atrás, toda una vida que deja de ser mía y comienza a ser solo tuya, como todo ese amor que, últimamente, solo yo ofrezco.

Quiero huir de tus hilos mentirosos, pero no me dejas, vil sentenciador. Quiero marcharme lejos de la lujuria que escondes bajo tus sábanas cobardes, quiero correr por encima del cielo que llegué a tocar de tu mano, y mirarte de lejos jurando que ya te olvidé. Quiero ser yo, únicamente, la dueña de mi tiempo que ahora y siempre es tuyo, quiero vivir, pero tú no me dejas.

Me necesitas más que a ti mismo, me necesitas en cada madrugada en vela para decirte entre besos que ya todo pasó. Me necesitas en cada suspiro que yo también cumplí como buena recluta de tu cordura inexistente. Me necesitas en cada caída entre las nubes falciformes, para darte mi mano y enseñarte a continua.

Y no me dejas irme, tú no me dejas irme, eres un estúpido egoísta, misterioso mendigo de caricias que yo una vez te vendí a cambio del tiempo que me robaron tus horas, sucio ladrón de corazones. Y a mí me da coraje. Todo me da coraje. Me da coraje que  no me ames con razón, solo en cuentos de miles de mentiras, me da coraje que solo me digas te quiero para llevarme al lecho de tu desesperación, para que nos revolvamos, cual diablos curiosos, en tu colchón de fuego inocuo y miserable. Y lo que más coraje me da, sin duda, es que yo nunca elegí quererte y tú nunca me quisiste elegir

domingo, 19 de febrero de 2012

LA VIDA ES EXTRAÑA

Qué efímera es la existencia. Qué absurdo es recordar y qué estúpido es querer que algo sea eterno. Que crudo es el amor cuando es flor marchita, y qué hermoso en primavera, justo cuanto amas la melodía de aquellos pájaros. Qué bello es ver pasar el tiempo junto a las personas a las que aprecias, y que duro es saber que los estamos perdiendo, a él, el tiempo, y a ellas, las personas, entre risas y tristezas. Que crueldad resulta saber que, como vinimos, nos iremos, entre lágrimas, y sin nada material, banal,  efímero. Qué curioso es descubrir, entender, que esa es a razón de que intentemos compartir nuestra vida, nuestro espacio y esas dulces, y, no tan dulces, experiencias. Qué difícil parece levantarse cuando lo ves de lejos,  con esa curiosa miopía de la que fue dotado el hombre, a la que llamamos miedo. Qué dulces son los labios de la vida, y que rudos los ojos de la muerte. Cómo duelen las lágrimas cuando son por amor, y cuánto arden los sueños provocados por la nostalgia. Cuán difícil parece jugar con el azar y qué distinto resulta cuando es él quién mueve las fichas de tu destino incierto. Qué simpático parecía crecer y qué insoportable resultó luego, cuando inversamente proporcional variaba la creencia de que conocíamos todo en la vida. Qué bonito conocer mundo y qué trágico muestra ser el darnos cuenta de que no somos más que un punto en medio de la nada, un número o un conjunto de estos, o un silencio en medio del inmenso Universo. Cómo brillan las estrellas cuando amas y cuánto miedo da la oscuridad cuando la soledad prima. Quién diría que los momentos son recuerdos y las ganas frustraciones furtivas. Quién sacude los hilos de mi verdadera vida y qué está haciendo con todos mis sueños, que me diga. Cuanto corre alguien que quiere alejarse, que quiere escapar, que lo desea realmente. Cómo ensucia el tiempo las ganas de soñar y cómo ensucia la vida el ansia de querer y que nos quieran. Cuantos besos se derrochan por el paso de los días pobres en verdad y ricos en causas miserables y fluctuosas.  Cómo duele la guerra, casi tan dolorosa como las manos de aquellos que fueron obligados a trabajarla, las consciencias de aquellos que manipularon sus bases, o los corazones de aquellos a los que hundió en el fango. Cómo asusta vivir, y qué reconfortante es haber aprendido algo sobre todo lo que tendremos que hacer el resto de nuestros años. Cuánto cuesta amar a alguien de verdad, y que te ame también de la misma forma, el mismo tiempo y con la exacta intensidad con la que tú le amas. Qué larga es la cola de la gente que quiere abandonar el barco, cansados, por otra parte de ahogarse en el mismo vaso de agua. Qué valor tan imbécil ha adquirido el dinero, que está volviendo a llegar al punto de poder comprar vidas y la felicidad de algunos que se creen que saben vivir. Qué extraña es la vida, querido amigo, que extraño es amar, querido hermano, si cuando no quiero llorar, a veces lloro, si cuando quiero hablar, hay veces  que callo. 


PAULEE (=

sábado, 11 de febrero de 2012

ELLA.

Ella no ama porque lo probó y salió perdedora. Ella no quiere, por que del amor lo único que es eterno son sus recuerdos. Ella no malgasta tiempo y dinero en personas que pasarán por su vida y se marcharán al tiempo, y en nadie al fin y al cabo, porque, como todos, no es conocedora de su futuro o su destino. Ella no ríe por que tiene mucho por lo que llorar, pero tampoco llora porque las lágrimas han de ser ahorradas para cuando realmente se necesiten. Ella no calla porque sus palabras valen oro, pero tampoco habla demasiado ya que no sabe qué es exactamente lo que tiene que contar. Ella es fría como el hielo y dura como una roca, nadie la ha visto romperse o romper a llorar. Nadie la vio derretirse ante el calor de un beso, pero lo hizo, y, precisamente es por ello que no lo volverá a hacer. Ella  vive su vida alejada de ilusiones porque le da realmente miedo fracasar, aunque casi nunca, o más bien  jamás, muestre sus miedos ante la gente. Ella tiene bien claro que es dueña de mil sueños, pero que, por otro lado, y contrastando opiniones, la realidad existe y está ahí. Ella es una tía dura, una chica fuerte, una mujer independiente… pero no tiene ni idea de que no se puede huir de todo eso si es que se quiere vivir penamente… qué le va a hacer, el mundo y la vida la hicieron así, no es culpa suya.


                                       PAULEE (= 

viernes, 10 de febrero de 2012

.

Ya no hay más que hablar que cada uno haga lo que le plazca, que cada uno decida lo que hacer, que odie ahora o ame para siempre.
 PAULEE (= 

lunes, 6 de febrero de 2012

Reconócelo.

Reconócelo, tú también te enamoraste alguna vez, y deseaste que ese amor fuera para siempre, aunque luego descubriste que las cosas eternas no existían. Tú también has tenido miedo de caer en algo que habías caído anteriormente hasta que te diste cuenta de que evitar la caída era algo estúpido. Reconócelo, tú también te preguntaste mil veces a qué sabían los besos antes de dar el primero y descubrir que cada uno sabe diferente, unos a cariño y seguridad, otros a deseo y desenfreno, y algunos otros, a silencio artificial e inocuo. También te has sentido solo o sola alguna vez en tu vida, para luego darte cuenta de que es imposible sentir soledad si somos casi siete millones de personas en La Tierra. Reconócelo también algún amigo o alguna amiga te defraudó una vez, o más de una vez, y, por suerte, has ido descubriendo poco a poco quienes son de verdad los que merecen tu amistad. Reconócelo, también hiciste daño a alguien sin querer y luego te diste cuenta de que era injusto que echases la culpa a otros que te dañaron antes, porque quizá tampoco querían. Tú también prometiste cosas que no cumpliste, y has ido aprendiendo que las palabras hay que sopesarlas mucho antes de decirlas, porque igual te las tienes  que acabar tragando. Reconócelo tú también te viste en un problema y pensaste que de esa no salías, pero acabaste saliendo. Reconócelo, tú también has dicho que el amor es lo más maravilloso que hay en el mundo, para luego, en otra época, dijiste que es una mierda. Tú también te has prometido a ti misma, o a ti mismo que te centrarías, que no te emborracharías más, que a partir de un momento estudiarías en serio, que no ibas a volver a caer en las mentiras de más personas… y acabaste por incumplir dichas promesas sin querer. Reconócelo, tú también cotilleas sobre la gente de vez en cuando y te importa lo que digan los demás de ti, aunque digas que pasas de todo. Reconócelo tú también te morías de ganas por perder la virginidad, te lo imaginabas todo de otra manera, y te has dado cuenta de lo mucho que ha cambiado para ti a lo largo del tiempo, el sexo. Reconócelo tú también eras diferente a cómo eres, y le echas la culpa a las personas que pasaron por tu vida, sin darte cuenta de que en el fondo tienes mucho que agradecerles. Tú también dejas las cosas para el último día y luego el último día las haces corriendo y, muchas veces, a la mitad. Reconócelo, tú también te las diste de que eras el o la que más sabía hasta que te diste cuenta de que jamás podrías conocerlo todo. Reconócelo, te creías diferente, pero te diste cuenta de que no hay nada más común que creerse especial. Tú también sabes que nos estamos cargando el planeta pero, si tuvieras que elegir entre eso y tu felicidad, la segunda opción te parece más apetitosa. Reconócelo también tienes larga conversaciones por tuenti o Messenger, en las cuales la mitad son solo caritas y corazones. Reconócelo, también te enamoraste de la idea que tenías de una persona y luego, al verla de verdad, te diste cuenta de tu ceguera. Reconócelo tú también has querido tirar muchísimas veces la toalla y todavía no entiendes de dónde sacas esas fuerzas para salir a delante. Reconócelo alguna vez te llegó a gustar aquella chica de la que decías: Por dios…pero si es feísima… o aquel chico al que tachaste de “parado”. Reconócelo tú también tienes días en los que preferirías ni salir de la cama, y días cuyo recuerdo quieres guardar para siempre.







Reconócelo, al leer esto te has dado cuenta de que en el fondo todos somos iguales y buscamos lo mismo, todos nos enamoramos, desenamoramos, reímos, lloramos, aprendemos, olvidamos, caemos, nos levantamos… Y, reconócelo, te acaba de gustar por el mero hecho de que dice algunas o bastantes verdades sobre ti. En el fondo todos somos personas. 


PAULEE (= 

viernes, 3 de febrero de 2012

el resto del mundo también lo pasa mal.

Cuando olvides que el resto del mundo también es humano. Cuando olvides que el resto del mundo también tropieza dos veces con la misma piedra, y hasta tres. Cuando olvides que el resto del mundo también cae al suelo, y le cuesta levantarse de ahí. Cuando olvides que todos nos hemos sentido solos. Cuando olvides que a todos nos han roto el corazón, o que todos hemos perdido a algún amigo, a alguien importante, por cualquier motivo... Cuando olvides que todos vivimos la vida con sus pro y contras, mírame a mí, yo estaré ahí con  una sonrisa de complicidad, y te diré que no estás solo, que no estás sola, que todos hemos tenido que luchar, que todos hemos llorado nuestras derrotas y saboreado nuestras victorias. 

PAULEE (=