Ella, ella te ha vuelto loco,
Beso a beso, poco a poco,
Ella será siempre la dueña de tu
amor.
Y yo, yo no soy sino aquél
silencio preso,
La idiota que quiso callarte de
un beso,
Aquella que solo entrega su
calor.
Ella, ella es verdad sin remedio
existente,
Es dulce, guapa, graciosa, lista
y valiente,
Tiene todo lo que yo quisiera
tener.
Te tiene loco por volver a verla,
Por volver a sentirla, a
tenerla,
Porque vuelva a ansiar tu
querer.
Yo, yo me limito a decirte que
no la quieres,
Que no sabes lo que haces, ni
quien eres,
Yo me limito a hacerme la
fuerte.
Pero para nada soy dueña de
tanta fortaleza,
Para nada puedo limar esa
aspereza,
Para nada puedo obligarme a no
quererte.
Ella, ella era la chica más perfecta
que habías conocido
Y conocerás en el tiempo vivido,
Eras tan feliz, pero tan feliz a
su lado…
Que casi extrañas sus besos
cuando vas a dormir,
Extrañas su forma de reír,
Y la odias por haberse marchado.
Yo, yo también se odiar, perdona
que te diga,
También se dejar de ser más que
tu amiga,
También sé decirte adiós.
También sé olvidar que empiezo a
necesitar tu consuelo
O la sombra de tu cobijo que
anhelo,
O escuchar cada día el sonido
iluso de tu voz.
Pero ella, ella no se marchará
de tu cabeza,
Ella será siempre tu princesa,
Y yo ahí no pinto absolutamente
nada.
Te volverá loco aunque ahora
quiera a otro chaval,
Aunque te haya dejado claro que
el final
De su relación llego aquel día.
Y en cuanto a mí, me cansaré de
seguirte a donde vayas,
De luchar para que me digas lo
que callas,
De ser en tu pena, una alegría.
Me cansaré y entonces vendrás
corriendo,
Vendrás diciendo
Que lo sientes de todo corazón.
Y yo me daré la vuelta sin aliento
Y escondiendo cada sentimiento,
Jurándote que fuiste una
ilusión.
Ella estará lejos de ti y no
volverá para perdonarte,
No volverá jamás a amarte,
Y a mí me habrás perdido por
idiota.
Entonces sabrás lo que hela el
agua y quema el fuego,
Porque nos habremos cansado
todos de tu juego,
Y de tu voz y tu alma rota.
Y sé que es estúpido perder la
razón
Sin hacer caso al corazón,
Rendida ante el sabor de esa
botella.
Sé que no me quieres a mí,
Pero me cansaré de ti,
Tengo claro, que tú la amaste a
ella.
PAULEE (=

