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miércoles, 17 de octubre de 2012

no puedes vivir sin estar conmigo, y yo no puedo estar sin vivir por ti.


Jugamos a no hablar, y entonces vuelves a aparecer un día, jugamos a no ser y te das cuenta de que me extrañas. Como una bomba a punto de estallar, llegas de nuevo, arrasas con mi vida, y haces que vuelva a pensar en ti. Me llamas como antes, mantienes la vista al frente, jugando entre recuerdos que ninguno de los dos quiere perder, pero nos estamos matando poco a poco, nos mata el abismo y todas esas cosas que logramos, en las manos, un buen día, tener. No eres capaz de sacarme de tu vida, no soy capaz de borrarte de mi mente, porque no puedes vivir sin estar conmigo, y yo no puedo estar sin vivir por ti.


                                                                                                                                                                              PAULEE (=

lunes, 8 de octubre de 2012

¿qué nos queda ahora?


Lo hemos conseguido, ya se ha roto, y ahora, ¿ qué queda ahora?

Ahora quedan las palabras de mentira, y las verdades a medias, con miedo a hacer daño, pero en realidad no sé porqué tuvimos miedo, porque temiste o temí tanto a llorar, si al final, tarde o temprano el dolor siempre llega, siempre se hace daño, queriendo, o sin querer. 

Ahora quedan las historias  que contamos sobre amores del pasado, con la esperanza de que los errores no se volvieran a repetir, pero no existen las relaciones perfectas, ni las personas perfectas, y siempre corremos el riesgo omiso de equivocarnos en algo que nunca antes pensamos que fallaría.

Ahora quedan todos esos extraños, que mirábamos por la calle seguros de que no tenían nada que ver con nuestra historia, pero nos equivocamos, ellos tenían mucho que ver, pertenecían a cada  uno de esos momentos que no soñamos que se diluirían, que aseguraban que seguir hacia delante merecería la pena, pero no sé si la mereció. 

Ahora quedan todos los consejos y las advertencias, de que lo mejor era no avanzar, dejar que el tiempo corriera a nuestra suerte, que lo mejor era empezar o quizá darlo por finalizado, las advertencias de que me hartaría, o de que nunca me quisiste como a otras, advertencias que no escuchábamos, asiendo oídos sordos y ojos ciegos ante un problema que creció y creció hasta estallar quizá, cuando ya era tarde para hacerlo. 

Ahora quedan las promesas de que seríamos mejores personas, de que haríamos lo que fuera para ser felices, de que cambiaría por ti, y de que cada día me querías un poco más y estabas un poco más seguro, promesas que se diluyen en mi mente mientras trato de simular que estoy bien y que si, que dejaré que pienses en todo esto.

Ahora solo nos queda el tiempo, el tiempo que decidirá si nos echamos o no de menos, si nos necesitamos realmente, o si nunca debí haberte dado aquel primer beso, el tiempo, que nos volverá a juntar, o que, de lo contrario hará que nos olvidemos mutuamente, como ya nos ha hecho olvidar a otros, o quizá seguir recordándolos. 

Ahora solo quedo yo aquí, y solo quedas tú allá, lejos de lo que un día esperé que pasara... Pero la vida es impredecible, y el amor, el amor va por otro lado. 

PAULEE (=