Ella cuenta los pasos marchitos de la vida inversa,
jugando a reír en las noches de desolación,
en las que arde en el fuego eterno cada corazón,
que es poeta, y por eso rima y versa.
Y cuenta la vida como si fuera mía,
como si fuera tuya también hoy,
una vida que se vuelve fría,
en el silencio en el que estoy.
Ella te mira desde lejos a ti,
te controla los pasos que das sin querer,
sin saber si después sobre ellos podrás volver
sin saber si me volverás a ver a mi.
Pero yo esperará en aquella playa,
de arena cálida y hermosa,
dónde sentimos el frío de una batalla,
y el amor en una sensación calurosa.
Dónde aprendimos lo que era estar vivos,
lo que era el amor y sus consecuencias,
dónde perdimos tantas insolencias,
que a penas nos encontrábamos activos.
Hoy te mira ella de nuevo,
soledad anclada en un pasado,
soledad que en mi corazón yo llevo,
sabiendo todo cuanto te he amado.
Hoy se ríe de nosotros macabra,
mientras intentas remontar el vuelo,
sé que te has caído al suelo,
hundido entre cada palabra.
Pero hoy es ella, la soledad,
la que se intercala entre nosotros dos,
la que me dejará partida por tu mitad,
y casi muda, y sin voz.
Paulee (=
En serio, un poema brutal. Me ha encantado, te quedo muy bonito a pesar de ser un tema tan triste, pero como se suele decir, se encuentra más la inspiración en el drama que en los momentos más completos de alegría. Las musas son macabras amigas.
ResponderEliminarUn saludo.