eres corrosivo como el paso de los días,
como un amor que se declara suicida,
como una tristeza que intentas callar con falsas alegrías.
No mientas por que sé que mueres,
sé que muero pero ya no me asusta la muerte,
sé que en el fondo me quieres,
pero es peligroso para los dos, quererte.
No me escuches cuando te digo que el amor es hermoso,
no es hermosa ni la misma primavera,
no es hermoso aquel canto dichoso,
que me dedicaste cualquier vez primera.
Calla, por que el silencio hace que me sienta segura,
que recupere aquella seguridad que me arrebataste,
con tu ilusa y feliz hermosura,
tú, diablo disfrazado, te la llevaste.
Devuélveme la vergüenza y toda aquella inocencia,
devuelve a mi vida la tranquilidad,
por que ahora muero de impaciencia
aún prefiriendo morir de soledad.
No me hables si te pido un te quiero,
en realidad quien habla es mis ganas de llorar,
de morir tras el último lucero,
de morir y de no volver a amar.
No quiero saber a cada rato donde estás,
aún que me muera de ganas de estar contigo,
te he echado yo de mi vida, y no me quejo si te vas,
supongo que tendré que conformarme con que seas mi amigo.
Te quiero y mis palabras se quedan tan mudas,
y mis canciones se reducen a una sola canción,
donde asaltas los temores y las dudas,
que atracan a mi pobre corazón.
Y me miento si te digo que te he olvidado,
y si te miento es por no hacerte sufrir más,
por que sé que entre nosotros lo que hubo pasado,
no se repetirá jamás.
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