Te dejé escapar como él me dejó escapar a mí un día,
es más, te lancé a los brazos de la muerte,
y ahora que no eres mi pena y no serás más mi alegría,
ahora solo sé quererte.
Y me quejé de que él me amó cuando me halló perdida,
pero yo también empecé a amarte cuando te dejé marchar,
y ahora mi corazón no te olvida,
y ahora me arrepiento de haber intentado jugar.
Es por eso por lo que duele, por que fue solo un juego,
un juego de niños que me prometí y acabé ganando,
un juego que hoy congela como el agua y quema cual fuego,
un juego de dos, que me está matando.
Y no quiero quererte, y ahora te quiero más,
y creo que es por eso por lo que ya no sé hablar de amor,
y creo que yo también te hablé de un falso quizás,
y creo que es lo mismo que hizo él, sembrar el dolor.
Lo siento, siento haber sido tan trasparente,
y a la vez tan opaca y traicionera,
era cada palabra insidente,
era cada caricia sincera.
Pero no fue tuya hasta que te perdí,
hasta que tus besos ya no serían más míos,
y me hallé sola, yo sola ahí,
entre las lluvias silenciosas y los amargos hastíos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario