No quise olvidarte ni tampoco dejar de quererte,
pero me mataron los celos al verte ahí,
jugando a turnar nuestra suerte,
jugando a olvidarte por un momento de mi.
Nadie dijo que fuéremos a seguir juntos,
e incluso lo estuvimos hablando,
y aún sin querer tratar una y otra vez aquellos asuntos,
yo si qué me estaba enamorando.
Me hice la dura para que no me hicieses daño,
y acabé por matarte una última vez,
me hice la dura para que no volviese el sufrimiento de antaño,
respiré hondo y conté hasta tres.
Me miraste y tomaste aliento,
sé que los celos por dentro te mataban,
no podías reprimir aquel sentimiento,
y mis ojos, de lejos, te observaban.
Me viste con otro transeúnte de la vida,
conversando y compartiendo lo que compartí contigo,
pero había todavía una razón más escondida,
aquel muchacho que me abrazaba, era tu amigo.
Sé que fue como un balazo en el corazón,
pero es que el mío, para entonces, estaba congelado,
sé que hacerme daño no era tu intensión,
que es tu forma de que me de cuenta de que estabas enamorado.
Pero mis ojos ciegos no miraban más que su mirada,
y quise, prometo que quise, morir de amor,
él me decía una tras otra, cada palabra encantada,
y mi corazón ya no tenía ganas de sentir dolor.
Ahora me miras mientras estoy con él,
y te muerdes la lengua aún que yo sepa que quieres gritar,
ahora recuerdas el sabor de aquellos besos de miel,
ahora estoy segura de que llegaste a amar.
Pero estás lejos y el dolor en el pecho no me deja seguirte,
no me deja abrazar aquel pasado que tuvimos,
no te vallas, y si lo haces, déjame decirte,
que nunca olvidaré lo que fuiste, lo que hicimos.
Paulee (=

No hay comentarios:
Publicar un comentario