Nadie, nadie estuvo ahí cuando todo estaba calmado,
nadie quiso llorar ni reír una vez más,
nadie recordó luego todo lo que se hubo amado,
nadie pudo volar ni volver hacia detrás.
Nadie calmó el llanto del silencio en el olvido
por que el amor juega a ser sin querer y sin probar,
nadie pudo calmar el llanto por lo vivido,
nadie nos enseñó a jugar o a soñar.
Nadie más que el silencio es compañero de la soledad,
nadie más que el silenciuo es quien impulsa a morir,
nadie más que el silencio juega a regalar libertad,
nadie salvo el silencio y esas ganas de huir.
Nadie me dijo nunca de tu ilesa existencia,
y sin embargo aquí estamos los dos juntos en este juego,
nadie quiso llorar ni respirar la indiferencia,
y sin embargo todos quemarion la llama ilesa de ese fuego.
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