Hoy has abierto los ojos y de repente el mundo era otro. Hoy has intentado hablar y tus palabras no quisieron brotar de los labios. Hoy has jugado con fuego y por una vez, solo por una vez, te has acabado por quemar. Hoy te has manchado las manos de realidad, y ya no puedes limpiarlas con tu falsa hipocresía. Hoy te has dado cuenta de que llevas demasiado tiempo siendo quién ellos querían, y no quién tú deseaste ser.

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