Eran mías las palabras que hablaban de soñar. Y son mías también las palabras que hablan de sueños rotos.
Eran mías las palabras que reían por amor. Y son mías las lágrimas a voces, que declaran que ese amor no existe.
Eran tuyas las promesas que hablaban de un para siempre. Y son tuyos los silencios que ignoran lo prometido.
Eran tuyos los besos que depositaste en mi boca. Y son tuyos los suspiros que lanzas en ausencia de mi voz.
Eran suyas los ruegos de que te olvidase. Y son suyos los momentos que ya no comparto con él.
Eran suyas las canciones que me dedicón. Y es suya esa melodía que se perderá en el infinito.
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