Y de repente perdimos el sentido moral, ya no nos preocupábamos más que por lo material y nada humano. Los parques ya no tenían niños jugando, ahora estaban todos enganchados a la play o al ordenador. La gente ya no hablaba a la cara, ahora lo hacían a través de su portátil o de su dispositivo electrónico.Y, de repente, dejamos de ser humanos, para convertirnos en robots, al fin y al cabo, estábamos atravesando el siglo XXI.
PAULEE (=
No hay comentarios:
Publicar un comentario