Los pies colgando, y en una mano ese corazón que ya tiene un nombre y una cara, un dueño y una vida, un alma y un amor. Las manos rojas de tanto amar sin ganas, de tanto amar con fuerzas, de tanto amar por amar y no por conveniencia. El verdadero amor está colgado del puente de la desventura, me mira cuando aparta la mirada del cielo, me entrega ese corazón latente, sabe que me toca ser feliz, sabe que tú conseguirás que yo lo sea. Y entonces desaparece, me deja a mi el cargo de aquel imperio de luces y sombras, y solo puedo hacer una cosa, SONREÍR, este es mi momento.
PAULEE (=
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